Diez reglas de oro
para futuros padres

Organización Mundial

de Educación Prenatal

¡Eres la madre de la humanidad de mañana!

Introducción.

Guiados por el amor han unido sus caminos y esperan crear una familia feliz con niños sanos, alegres y creativos, sensibles a la belleza, exitosos e incluso dotados de carisma.


Tal vez se esté preguntando...

-¿Cuándo comienza la educación de un niño?
-¿Cuándo debemos empezar a cuidar la salud, el buen carácter y la inteligencia de un niño?
-¿Cuándo podemos transmitir optimismo, alegría y valores de vida a nuestro bebé?


- "Nueve meses antes del nacimiento" según Sócrates y la ciencia moderna!

¡Y el momento óptimo para empezar es incluso antes de la concepción! Sí, la ciencia de hoy demuestra claramente los beneficios de no esperar hasta después de que el bebé nazca. Después de todo, al nacer, el niño ya tiene nueve meses.

Investigadores de todo el mundo, en los campos de la medicina, bioquímica, fisiología, genética y psicología han arrojado una nueva luz sobre la vida prenatal, desde la concepción hasta el nacimiento, reconociendo la importancia de este período para la salud, el equilibrio psicológico y el potencial creativo de los adultos de mañana. En el útero, el bebé recibe información física, psicológica y espiritual que contribuye - tanto como el material genético recibido en la concepción - a la formación del ser humano en el que se está convirtiendo.

De esos nueve meses dependen la salud, el equilibrio interior y la alegría de una persona, la aptitud de su alma para dar y recibir amor, así como los rasgos de carácter como la inteligencia, las habilidades, los dones y las virtudes. Una vez nacidos, y durante toda la vida, inconscientemente sacamos de la información molecular reunida durante estos meses!

Incluso la capacidad de auto-amor, de amar a los demás, así como a la naturaleza y la vida, se arraiga en este período inicial. –

¿Y por qué este tiempo prenatal influye tanto en nuestra salud, así como en nuestra inteligencia emocional y social? - Porque la base de nuestro organismo, la formación y programación de nuestros sistemas circulatorio, nervioso, hormonal, inmunológico, digestivo, muscular y esquelético se establecen en el útero. Es allí donde debe asegurarse su buen desarrollo.

La sangre de la madre transporta los materiales para las primeras estructuras de su hijo y entrega los elementos necesarios para un buen desarrollo. La calidad de su nutrición es por lo tanto primordial, así como su alegría y paz interior.

Cuando nos sentimos alegres, optimistas y felices liberamos en nuestra procesión de sangre hormonas de bienestar como la oxitocina y otras endorfinas.

Sin embargo, cuando nos sentimos tristes, angustiados o pesimistas, liberamos hormonas del estrés - catecolaminas, adrenalina y su procesión metabólica, que, en la madre embarazada, cruzan la placenta.

Esto transmite el mismo estado de ánimo psicológico al bebé, estableciendo huellas, una predisposición a estados mentales similares en el futuro. La tristeza y la angustia de la madre no sólo obstaculizan la formación de los órganos del niño, sino que también hacen que el líquido amniótico sea amargo; y debido a esta amargura el bebé bebe mucho menos de lo esperado. Pero la alegría, la paz, el amor, la esperanza y el optimismo generan materias primas ideales para la formación del cerebro y el sistema nervioso. Como la oxitocina endulza el líquido amniótico, el bebé bebe de forma óptima. La madre transmite constantemente su energía al bebé: sus pensamientos, sus emociones y lo que vive se traducen de la bioquímica de su sangre directamente al bebé como información valiosa.

 

Las células y los órganos del bebé lo registran todo. Estos recuerdos, estas impresiones se convierten en programas y tienen una influencia de por vida en la mente y el carácter de la persona. Un trasfondo de pensamientos pesimistas, estrés implacable o tristeza en una madre embarazada predispondrá, a su hijo a desarrollar un temperamento triste y pesimista, disminuyendo su deseo de vivir y comunicarse con los demás. La agresividad, el comportamiento antisocial y las tendencias autodestructivas a menudo se desarrollan.

Por otra parte, cuando una madre inesperada es optimista, esperanzada, cariñosa, de buen humor y vive una existencia armoniosa, genera impresiones que transmiten un temperamento optimista, alegre, altruista y creativo a su hijo, que podrá desarrollar una actitud pacífica y convivencial, logrando así expresar sus tesoros interiores y sus maravillosas aptitudes.

En el útero, los bebés escuchan. Escuchan la voz de su madre, son conscientes de todo tipo de sonidos que provienen de dentro y fuera de su cuerpo, como la voz de su padre, e incluso reaccionan a las caricias en su vientre. Muchas investigaciones en el campo de la psicología transpersonal indican la existencia de una conciencia celular en la fertilización.

Las primeras células ya son sensibles a los pensamientos, sentimientos y a lo que la madre recibe de su entorno. Día tras día, el bebé recibe amor y se siente feliz por ello. La indiferencia, sin embargo, es una experiencia muy trágica para el bebé, que hará más difícil la infancia y la edad adulta. Nueve meses son suficientes para cambiar el mundo, ¡para que tú cambies el mundo! Tal es su poder, confirmado por la epigenética - la ciencia de los orígenes fetales de la salud y la enfermedad del adulto - que explica cómo la madre embarazada, y por extensión su compañera, influyen en cómo se expresará el ADN de su hijo. Esta comprensión es extremadamente significativa e implica un poderoso papel de los padres en la formación de sus hijos.

Como el cuerpo y la mente son interdependientes, lo que la madre vive se convierte en la biología del feto. Por lo tanto, cuando los padres ofrecen a sus hijos las mejores condiciones posibles para un desarrollo prenatal armonioso, no sólo contribuyen - como los ingenieros genéticos - a la salud de sus bebés, sino también a la salud de los adultos del mañana.


El objetivo de este folleto es ofrecer a las parejas algunas informaciones prácticas y primordiales! Los padres son los primeros y más poderosos educadores de sus hijos, les corresponde a ellos transmitir una forma de vida más edificante, llena de amor. Es el regalo más precioso que pueden ofrecer a sus hijos. Como un jardinero, un verdadero educador se asegura de que el árbol eche raíces desde el principio, porque más tarde le será mucho más fácil crecer y dar frutos. Así es la educación prenatal: una educación valiosa para cada nueva generación.

¿Tiene la impresión de que este conocimiento es nuevo? Puede que sea nuevo para la ciencia contemporánea, pero muchas tradiciones antiguas en todo el mundo, en la India, Egipto y Grecia, por ejemplo, lo han enseñado. A las mujeres embarazadas se les hizo conscientes de su responsabilidad y poder para tejer salud y virtudes para sus hijos. Pitágoras exclamó: "No es justo que los que aman a los perros, caballos y pájaros hagan todo lo posible para que su progenie sea saludable, pero cuando se trata de sus propios descendientes, los seres humanos no toman ninguna precaución".

Según Platón, "Los jóvenes, sobre todo durante el embarazo, deben estar atentos a no hacer nada perjudicial para la salud, violento o injusto... porque se graba en el cuerpo y el alma de sus hijos" y "Las mujeres embarazadas no deben vivir en pasiones y tristezas, sino en el honor, la alegría, la calma y el buen humor".

Aristóteles enseñó que "La mente de una mujer embarazada debe estar tranquila, ya que sus hijos absorben la vida a través de ella, como las plantas la absorben a través de la tierra". Para la pareja, esta conciencia de tan significativo objetivo común enriquece y profundiza su amor.


 

 

 

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